EL FALLO “CARANTA”: ¿NUEVOS ENFOQUES DEL CONTRATO ENTRE JUGADOR DE FÚTBOL Y CLUB?.

EL FALLO “CARANTA”: ¿NUEVOS ENFOQUES DEL CONTRATO ENTRE JUGADOR DE FÚTBOL Y CLUB?.
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El contrato de trabajo del futbolista profesional bajo la mira. El decisorio de la Sala IX de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo en el litigio que involucró al futbolista Mauricio Caranta y el Club Atlético Boca Juniors, plantea horizontes nuevos en el marco del análisis del contrato de trabajo que une a un jugador de fútbol profesional con el club para el cual presta servicios.

Y no se debe ello a la calificación “laboral” de dicha relación, dado que ello, a esta altura de la evolución de la materia, parece indiscutible en todo el Derecho Comparado, sino respecto a la naturaleza jurídica de uno de los rubros que más frecuentemente suelen componer los ingresos del jugador, esto es, la denominada “prima” o “prima de fichaje”, como más técnicamente corresponde tipificarla.
Sin duda alguna, la Sala IX plantea –en un fallo dividido- una suerte de cambio de rumbo, con un precedente que, en cierto modo, contradice la tendencia dominante.
Pero, además, se vislumbra un cambio de enfoque notorio en cuanto a la situación del futbolista en este contrato, su consideración como un trabajador “especial” y ciertas particularidades que rodean la incorporación de jugadores de fútbol a la plantilla de los clubes, máxime cuando se trata de un deportista de cierto renombre y una institución deportiva de reconocido prestigio nacional e internacional.
Ya he tenido oportunidad de expedirme al respecto en otro comentario.(1) Empero, como las repercusiones en el medio jurídico-deportivo siguen extendiéndose, estimo interesante realizar otros enfoques, dado que existen otros reclamos similares que pueden correr suerte dispar.

Caracterización de la relación.

No existe duda alguna de que la relación que une a un futbolista profesional con el club para el cual presta servicios, es de naturaleza laboral. La ley 20.160 –Estatuto del Futbolista Profesional- y el Convenio Colectivo de Trabajo vigente en la materia (CCT 557/09) se expiden contundentemente al respecto.
La casi totalidad de las normativas en la materia se dirigen en similar senda. Así ocurre, por ejemplo, en Paraguay (Estatuto del Futbolista Profesional, ley 88/91, modificada por ley 3580/08), Portugal (ley 28/98 y Convenio Colectivo de Trabajo respectivo), Uruguay (Estatuto del Futbolista Profesional modificado en el año 2007), España (RD 1006/85 y Estatuto del Futbolista Profesional), etc. Distintos preceptos del Reglamento de FIFA sobre Estatuto de Transferencia de Jugadores adopta igual criterio.
Claramente se trata de una relación laboral a la que puede calificarse como “especial” en virtud de numerosas particularidades que presenta su conformación y desarrollo.(2)
Numerosos institutos se diferencian notablemente de su funcionamiento en el contrato de trabajo “común”, como, por ejemplo, los descansos, regímenes de vacaciones, duración de la relación, jornadas de trabajo, remuneración, etc.
Al tratarse de una relación laboral, los principios protectorios propios del Derecho del Trabajo serían plenamente aplicables. Nada podría discutirse sobre el particular y
variadas disposiciones del CCT vigente hacia allí se enderezan. Sin embargo, es allí donde el fallo comentado comienza a introducir ciertos extremos
que, en definitiva, terminan siendo uno de los fundamentos más relevantes a los fines de justificar su decisión.

Futbolista profesional. Trabajador “especial”, pero no “hiposuficiente”.

El voto del Dr. Corach –que, finalmente, termina por triunfar en el debate planteado- destaca con claridad que el carácter de futbolista “de elite” del actor lleva a trascender “la hiposuficiencia contemplable en un trabajador común, dada la posibilidad de contar con asesoramiento gremial y profesional a través de la figura del o de sus representantes”.
Como oportunamente lo he sostenido “esta derivación resulta absolutamente concreta y realista, reflejando la praxis en la contratación de futbolistas en la actualidad”(3), sobre todo cuando se trata de jugadores de cierto renombre, experiencia en el medio y, además, determinada práctica en su incorporación a distintos clubes.
La actuación de los agentes deportivos es ya masiva, reconociendo esta actividad un carácter profesional, no solo desde las reglamentaciones federativas vigentes, sino, además, en las recientes regulaciones establecidas por la Administración Federal de Ingresos Públicos de nuestro país.4 Y la labor de éstos en representación de los futbolistas, la negociación de sus condiciones contractuales y la formalización de los instrumentos correspondientes es un dato que no puede soslayarse.
A mi entender, el fallo resalta el carácter “especial” del futbolista como trabajador y la posibilidad de contar con elementos que resguarden sus derechos que, en la casi
totalidad de los casos, está ausente en otras actividades laborales.
Es éste el verdadero sustrato fáctico que se utiliza en la sentencia analizada para decidir el fondo de la cuestión: el carácter remuneratorio –o no- de la llamada “prima de fichaje”.
 
La “prima de fichaje” en el contrato deportivo.
 
La llamada “prima” –o “prima de fichaje” en el Derecho Español- es un instituto propio del Derecho Deportivo que, en líneas generales, es la suma de dinero que percibe el deportista por suscribir un determinado contrato de trabajo deportivo.
Su existencia, sus montos y las formas de pago varían, sustancialmente, conforme a las características del futbolista, tomándose en cuenta, para ello, distintos valores (v.gr. trayectoria, prestación deportiva, proyección futura, posibilidades de una transferencia, etc.).
A diferencia de lo que ocurre en otras legislaciones (v.gr. Ecuador, entre otras), el CCT vigente en la argentina no tiene un tratamiento sobre este rubro. Y, al respecto, el dilema que puede plantearse es el de su carácter remunerativo.
Y el fallo comentado pone de manifiesto las dos posturas enfrentadas, consagrándose – como puede verse- aquella que excluye a la “prima” de todo carácter laboral,
contradiciendo, en principio, la postura que podría considerarse como dominante. De hecho, un importante fallo decidió que “la remuneración del futbolista está compuesta por diversos ítems, siendo uno de ellos la “prima”, gratificación o premio, que es un pago de carácter discrecional complementario que los empleadores hacen a sus dependientes…..”.(5) Empero, como ha quedado dicho, en el decisorio en cuestión, es ésta la postura minoritaria.
A mi modo de ver, son tres los elementos tomados en cuenta por el voto mayoritario:
a) Las características especiales del contrato que une al futbolista con el club para el cual presta servicios, en las líneas directrices consignadas en el punto anterior de este comentario.
b) El hecho de que el pacto sobre la “prima” se haya consignado entre las partes en un instrumento distinto al que se registra en la Asociación del Fútbol Argentino, al que se lo denomina, en la práctica, “contrato privado”.(6)
c) La conducta anterior y posterior a la firma del contrato en cuestión del jugador-actor, reiterando esta modalidad de contratación.
He manifestado, en líneas generales, mi conformidad con la postura consagrada en el fallo, la que se basa en un marcado realismo en la negociación contractual de esta actividad, sobre todo cuando se trata de futbolistas de cierto renombre.
A pesar de ello, entiendo que la polémica recién comienza, por ser éste uno de los primeros antecedentes en los cuales se estableció el carácter “no remuneratorio” de la “prima de fichaje” en los contratos de jugadores de fútbol. Creo, empero, que la cuestión merece análisis mucho más profundos, máxime cuando el
CCT vigente otorga cierta validez a los rubros remuneratorios pactados en los “contratos privados” (cfr. art. 3, inc. 6º), en clara contradicción con las previsiones de
los arts. 3 y 4 de la ley 20.160.
Deberá, pues, repensarse la cuestión a los fines de una eventual adecuación de la Convención Colectiva de Trabajo que rige la actividad en estos tiempos. El tratamiento de la “prima” debiera ser incluido expresamente –se adopte una u otra postura en pugna en el decisorio analizado- en atención a que ya se torna de uso masivo, sobre todo en aquellos contratos que se extienden por más de un año y, además, comprende a futbolistas de cierta importancia. De este modo, podrá evitarse que la jurisprudencia comience a dividirse. El fallo comentado enciende, en esta dirección, una especie de luz de alerta e introduce otra temática más que, parece, se convierte en un nuevo desafío a afrontar por el Derecho Deportivo nacional.
 



Citas:
1
BARBIERI, Pablo C., El contrato laboral entre un futbolista y un club, LL, 10/7/2013, págs. 9/10.
2
FREGA NAVÍA, Ricardo, El futbolista profesional en la Argentina: su régimen laboral, en El contrato
de trabajo del futbolista profesional en Iberoamérica, Ad Hoc, Bs. As., 2013, pág. 9; BARBIERI, Pablo
C., Fútbol y Derecho, 2º Ed., Ed. Universidad, Bs.As., 2005, pág. 97, entre otros
3
BARBIERI, Pablo C., op. cit. en nota 1, pág. 9
4
Entre otras, la Resolución General AFIP 3432/2013.
5
CCiv. y Com., Lomas de Zamora, 4/8/2011, “Morales, Hugo c/ Club A. Independiente s/ Incidente de
Revisión”.
6
En numerosas oportunidades manifesté mi disidencia con esta denominación, dado que el contrato
“registrado” ante la AFA –por imperio del art. 3 del CCT 557/09, también reviste el carácter de
“privado”. Sería más preciso referirse –en esta hipótesis- a “contrato no registrado” o “contrato informal”,
a fin de guardar cierto rigor técnico. Empero, en la jerga deportiva, la expresión señalada tiene gran
predicamento y su uso es frecuente.
 

Por: PABLO C. BARBIERI

Fuente: http://www.infojus.gov.ar

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