El fugitivo que presidió un colegio de abogados

El fugitivo que presidió un colegio de abogados
Tamaño del texto

Cuando en 2014 Oscar Romero se convirtió en presidente del Colegio de Abogados de Trelew, sus colegas no sabían que el letrado era, en realidad, un fugitivo.

La policía lo buscaba por el asalto contra una distribuidora mayorista en Formosa. Varios testigos señalaron a Romero como el sospechoso que hizo tareas de inteligencia con su Alfa Romeo descapotable. El acusado no tenía necesidad de robar debido a que formaba parte de una de las familias más tradicionales de esa provincia; sin embargo, fue condenado por integrar una banda que operaba en la zona.

En enero de 1999 protagonizó una cinematográfica fuga del Hospital Central de Formosa.

Pasaron diez años para que Romero volviera a Formosa, y no fue por una captura policial. Con un bastón con detalles de oro en el mango, se presentó en los tribunales de la capital provincial y pidió el sobreseimiento por prescripción de la acción penal en su contra. Para sorpresa de los funcionarios judiciales, Romero no estaba acompañado por un defensor. No lo necesitaba. Durante el tiempo que pasó en la clandestinidad estudió Derecho en la Facultad de Ciencias Jurídicas de Trelew.

Carismático con sus colegas, que desconocían su pasado delictivo, Romero logró ser elegido presidente del Colegio de Abogados de esa ciudad chubutense a pesar de que era un desconocido en el foro local.

Seductor con las mujeres, convenció a tres novias que tuvo en diferentes etapas de su vida para que declararan a su favor en el juicio oral que terminó con una condena de seis años en su contra por el asalto contra una distribuidora mayorista de cigarrillos y golosinas, en Formosa.

De nada le sirvió juntar a las tres novias. Los jueces de la Cámara II en lo Criminal de Formosa lo condenaron a seis años de prisión por considerarlo "partícipe en el robo agravado por el uso de armas". Según expresaron los magistrados en la sentencia N° 1523, uno de los elementos que tuvieron en cuenta para condenar a Romero fueron las declaraciones de los empleados del local de Electrónica Thompson, que reconocieron el automóvil Alfa Romeo descapotable como el vehículo utilizado por el sospechoso que hacía preguntas sobre el movimiento de los responsables de la distribuidora.

Durante el proceso y luego que los testigos lo ubicasen en el lugar del asalto -aunque no entró en el local-, Romero huyó de Formosa. Se refugió en Tucumán. Allí conoció a una mujer y trabajó como instructor de parapente.

Pero en uno de esos vuelos de práctica sufrió un accidente y fue hospitalizado. Cuando los policías tucumanos comenzaron a indagar sobre las circunstancias del accidente y establecieron la identidad del herido, advirtieron que tenía un pedido de captura dictado por la Justicia de Formosa. Romero volvió a esa provincia, pero detenido. Era el único preso de la banda. Alberto Daniel Fonseca, alias el Uruguayo, otro integrante del grupo delictivo que asaltó la distribuidora, había logrado huir.

Romero llegó al juicio detenido. También estaba preso cuando, en diciembre de 1998, el Tribunal Superior de Justicia de Formosa, en la resolución N° 1423, rechazó un recurso presentado por su defensa y dejó firme la condena.

Sin recursos legales, Romero pergeñó una fuga. Dos meses después que la sentencia en su contra quedase firme, pidió que lo llevaran al Hospital Central de la capital formoseña para que lo atendieran de la fractura mal curada sufrida cuando daba clases de parapente, mientras estaba prófugo en Tucumán. Con la sospechosa pasividad de los guardiacárceles que le sacaron las esposas, huyó por la puerta principal del Hospital Central de Formosa y abordó un remise, que lo llevó hasta la zona del Mercado Paraguayo.

Aunque la Justicia y la policía formoseña abonaron la sospecha de que se había refugiado en San Pablo, Brasil, nunca se realizó un operativo para capturarlo en ese país. Favorecido por el paso del tiempo y el olvido, Romero regresó a la Argentina y se instaló lejos de Formosa, en Trelew. Allí se ganó la vida como técnico reparador de televisores y estudió Derecho en la Universidad Nacional de la Patagonia. Así logró que transcurrieran los diez años necesarios para que prescribiera la acción penal en su contra. Volvió a Formosa, consiguió su sobreseimiento y dejó de ser un fugitivo.

Estalló el escándalo
Romero pasaba sus días entre su estudio, el Colegio de Abogados de Trelew, donde lo habían elegido presidente, y los claustros de la Facultad de Ciencias Jurídicas, donde daba clases de Derecho Romano. En junio de 2015, defendió a un delegado de esa casa de altos estudios, acusado de la presunta adulteración de actas de exámenes, y los opositores al gremialista imputado pusieron al descubierto su pasado como fugitivo y revelaron que tenía una condena en Formosa.

En declaraciones al diario Jornada, Romero reconoció que había cometido un asalto y expresó: "Jamás le robé a un trabajador. Pagué con dos años de cárcel y con mi fuga".

A raíz de este episodio, Romero abandonó la presidencia del Colegio de Abogados de Trelew, pero no dejó de lado los escándalos. En febrero de 2014, el tribunal integrado por los jueces Darío Arguiniano, José García y Adrián Barrios lo expulsó de la sala de audiencias en medio de un juicio oral porque no tenía corbata. A raíz de este incidente, que los magistrados calificaron de "falta de decoro, respeto y dignidad por parte del letrado", se demoró el inició del debate.

Recientemente, otro juicio que tenía como acusado a un imputado que defendía Romero tuvo que ser suspendido. En esta oportunidad, el letrado representaba a Maximiliano Larrabaster, imputado del femicidio de Raquel Maldonado. Sin embargo, Romero no pudo concurrir a la audiencia porque había sido detenido el 16 de abril pasado, acusado del intento de homicidio del tapicero Horacio Pavez. A partir de la reconstrucción del violento episodio realizada por la policía y la fiscal Carolina Marín, se determinó que el letrado disparó dos balazos contra el tapicero con un arma calibre 22 con silenciador y numeración limada que llevaba en su maletín.

Al declarar como testigo, Pavez dijo que no conocía a Romero. Mientras que el detenido abogado explicó que había concurrido a la tapicería, situada en Hipólito Yrigoyen al 1000, en representación de un cliente suyo, para concretar un acuerdo extrajudicial con Pavez. Agregó que el tapicero le ofreció cocaína para llevarle a su cliente y que lo atacó. Entonces se defendió con el arma. Actualmente, Romero sigue preso debido a que le dictaron prisión preventiva por seis meses.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/

DÉJENOS SU COMENTARIO







Otras noticias

logo Abogados Rosario

Suscríbase a nuestro newsletter y
reciba las últimas novedades de
abogadosrosario.com

ENCUESTA

El Gobierno Nacional habilitó el uso de las pistolas Taser por parte de las fuerzas federales de seguridad. Que opinás?

jurisprudencia doctrina

Registrados ante el Censo Nacional de Archivos, Registros, Bases o Bancos de Datos Privados disposición 1/2004 de la Dirección
Nacional de Protección de Datos Personales, Ministerio de Justicia de la Nación.

Productora Visual - Diseño y desarrollo Web - Ushuaia|TDF - Rosario|Santa Fe