Voto electrónico. Sentencia de la Corte Constitucional Alemana que lo declara Inconstitucional. Ver sentencia

Voto electrónico. Sentencia de la Corte Constitucional Alemana que lo declara Inconstitucional. Ver sentencia
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El pronunciamiento de la Corte Constitucional Federal Alemana -Bundesverfassungsgericht- sobre el voto electrónico data del 3 de marzo de 2009. En esta fecha, la Segunda Sala del tribunal resolvió una queja presentada por dos votantes contra el uso de máquinas de votación controladas por ordenador del tipo Nedap ESD 1 y ESD 3 en los estados de Brandenburgo, Hesse, Renania del Norte-Westfalia, Renania-Palatinado y Sajonia-Anhalt, durante las elecciones generales para el décimo sexto Bundestag celebradas el 18 de septiembre de 2005.

El tribunal alemán analizó si los pasos esenciales de la votación a través de este tipo de dispositivos electrónicos y la determinación del resultado de las elecciones pueden ser examinados por cualquier ciudadano, de forma fiable y sin ningún tipo de conocimiento especializado.

El objeto de decisión consistió en analizar la constitucionalidad del voto electrónico a la luz del principio que consagra el carácter público de las elecciones, contenido en el artículo 38 de la Ley Fundamental alemana, en relación con los artículos 20.1 y 20.2, y que, junto a los preceptos de Bundewahlgesetz - BGW (la ley electoral federal), establecen que todos los pasos esenciales de una elección deben estar sujetos a la posibilidad de público control, a menos que otros intereses constitucionales justifiquen una excepción.

A la luz de estas normas y principios, la Corte Constitucional Federal ha decidido que el artículo 35 de la Bundewahlgesetz - BGW, en tanto autoriza la emisión de voto mediante procedimientos electrónicos, es inobjetable desde el punto de vista de su constitucionalidad. Pero que, sin embargo, la llamada Bundeswahlgeräteverordnung (BWahlGV), u Ordenanza Federal sobre Máquinas de Votación, es inconstitucional por cuanto -dice el tribunal- no asegura el respeto al principio de la naturaleza pública de las elecciones.

Según el pronunciamiento de la CCF, este principio -que se deriva de la naturaleza democrática del sistema político, del principio republicano y del Estado de Derecho- se traduce en un mandato que puede ser enunciado del siguiente modo: todas las etapas esenciales de una elección deben estar sujetas a la posibilidad de un escrutinio o control público.

Al hablar de 'control público', el tribunal alemán no se refiere a un control institucional, como el que pueden llevar a cabo una agencia independiente de administración electoral, un tribunal de justicia o los partidos políticos, sino al control que es capaz de ejercer cualquier ciudadano, de forma directa, transparente y sin intermediarios.

En esencia, lo que ha dicho el alto tribunal federal alemán en su sentencia es que el examen de la votación, su control, y la determinación del resultado electoral tienen un significado especial que está directamente relacionado con normas constitucionales.

La sentencia no se pronuncia sobre cuestiones como la sencillez del manejo de las máquinas de votación o el entrenamiento previo de los votantes. Tampoco habla -al menos directamente- de la posibilidad de que el elector tenga un control sobre el voto que emite ni establece que el elector deba hacerse con un comprobante de la emisión del sufragio.

El tribunal ha puesto mucho cuidado al advertir que si el resultado de la votación se calcula procesando los votos almacenados en una memoria (es decir, haciendo que el ordenador sume los votos), no es suficiente con tomar el resultado que muestre la maquina (ya sea por pantalla o impreso).

Lo que significa que si lo que hace la maquina es almacenar votos (durante la votación), y contarlos solo al final, a la hora de contabilizarlos no son fiables los resultados que muestre, porque puede estar mostrando una cosa que no es.

En lo referente al control del voto, para la Corte Constitucional Federal alemana no es relevante el control individual del voto efectuado por cada elector, sino la posibilidad de que cualquiera de ellos, sin necesidad de conocimientos especializados, pueda controlar cualquier etapa esencial del proceso electoral, incluida la del recuento de los votos y los resultados de las elecciones.

Pero sin dudas lo que más claro ha dejado la sentencia de 3 de marzo de 2009 es la alta fiabilidad del voto tradicional con papel, sobre y urna.

Sobre este punto ha dicho el alto tribunal alemán que en una elección convencional con papeletas las manipulaciones o actos de fraude electoral son, en el marco de la disposiciones aplicables, solo posibles con considerable esfuerzo y con un riesgo muy alto de detección, lo que normalmente tiene un efecto preventivo y disuasorio del fraude.

Al contrario, señala la CCF, los errores de programación en el software o la deliberada comisión de fraude electoral por la manipulación de la programación de las máquinas se pueden reconocer con dificultad. Los posibles errores de las máquinas electrónicas de votación -añade la sentencia- tienen un alcance muy amplio, de modo que hacen necesaria la adopción de precauciones especiales para salvaguardar el principio del carácter público de las elecciones.

El tribunal alemán no dice que el sistema de votación electrónica deba ser sencillo, sino que los votantes por sí mismos (esto es muy importante, porque significa "sin ayudas") deben ser capaces de entender y darse cuenta, sin un conocimiento detallado de la tecnología informática, si sus votos son registrados de una manera fiel, sin adulteraciones, así como las bases sobre las que se efectúa el recuento de los votos. De poco vale, pues, que un ciudadano se retire de la mesa con una copia del voto que ha emitido, si luego le será imposible comprobar que lo impreso en su copia coincide exactamente con el registro sobre el que se efectuará el recuento de los votos.

Más importante aún es la declaración del tribunal constitucional acerca de que sólo la confianza justificada de los propios ciudadanos en la regularidad de la elección es la que confiere fiabilidad a todo el proceso electoral, que es lo mismo que decir a la legitimidad de los resultados. Es decir, que no importan ni la certificación de que goce la ingeniería informática empleada en el sistema, o la confianza que el gobierno declare tener en el sistema. Lo decisivo es la confianza justificada de los ciudadanos.

La sentencia de 3 de marzo de 2009, suscrita por los jueces Voßkuhle, Broß, Osterloh, Di Fabio, Mellinghoff, Lübbe-Wolff, Gerhardt y Landau, integrantes de la Segunda Sala, es ciertamente compleja pero concisa y ha sido redactada en términos muy claros.

De los mismos se desprende que la Corte Federal Constitucional de Alemania no establece ningún 'test de confiabilidad', y que en el mejor de los casos el pronunciamiento del tribunal señala unos determinados criterios para que el voto electrónico cumpla con la exigencia constitucional que establece el carácter público de las elecciones, basados todos ellos en la posibilidad de que cualquier ciudadano, por sí y sin conocimientos especiales, pueda controlar el sistema de votación y el recuento de los sufragios.

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Ver texto completo de la sentencia de la Corte Federal Constitucional de Alemania

 
Aleman
http://www.bundesverfassungsgericht.de/SharedDocs/Entscheidungen/DE/2009/03/cs20090303_2bvc000307.html
 
 
Ingles
http://www.bundesverfassungsgericht.de/SharedDocs/Entscheidungen/EN/2009/03/cs20090303_2bvc000307en.html
 
 
 

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